Historia

La misión establecida en 1965, en Sololá, Guatemala, por la comunidad benedictina de la Abadía de Marmion, Aurora, Illinois, Estados Unidos, fue el fruto de varios factores que influyeron en definitiva para que la comunidad de Marmion diera un gran paso, aunándose a la Iglesia Misionera y a la tradición benedictina que, en síntesis, afirma los valores del desarrollo humano, y que en muchos casos ha preservado y superado: el arte, la música, la literatura, la ciencia, la educación, la liturgia, la oración y el trabajo.

La fundación se estableció con los siguientes objetivos: desarrollar la vida monástica benedictina, trabajar con los pobres, llevar a cabo un proyecto educacional. El apostolado en particular giraría en torno a la formación intelectual y moral de los futuros sacerdotes diocesanos nativos a través de la conducción y administración del nuevo Seminario Menor de San José en Sololá, que fue inaugurado en enero de 1966.

En 1965 y 1966, los edificios del monasterio y seminario estaban listos para iniciar una gran obra: la formación de las vocaciones nativas. Toda esta obra, Dios ha querido llevarla a cabo a través de hombres que están a su servicio en la observancia de la vida monástica. También la Divina Providencia ha movido corazones generosos que han sido los bienhechores, materiales y espirituales, quienes hicieron posible emprender esta misión y darle seguimiento hasta en nuestros días.

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