Vocaciones

Ser Monje

El monje o monja es aquel ser humano, que, al sentirse llamado por Dios, se asocia, se une, a un grupo de cristianos (sacerdotes y hermanos o hermanas), para orar, trabajar y convivir junto con ellos en el monasterio.

Quien se consagra en este estilo de vida, acepta, como norma de vida, el Evangelio, teniendo claro que no será nada fácil debido a sus flaquezas y debilidades, tanto físicas como morales, que deberá ir superando con la ayuda de Dios. El Evangelio no será para él como una camisa de fuerza que lo neutraliza, que lo sujeta ni obliga, sino las enseñanzas que lo inspiran impulsan y lo guían en el seguimiento de Cristo, el Divino Maestro.

La monja o el monje, aunque está separado físicamente del “mundo” (entiéndase en sentido metafórico, puesto que, él o ella, debe “empezar por aprender a considerar y respetar la creación visible, que es un reflejo de la gloria y perfección del Dios invisible”), en el claustro de su monasterio, es quien más está unido espiritualmente a la Iglesia y al hermano que es feliz, o que sufre las injusticias del mundo: la oración es el eslabón que une al monje o a la monja con todas las criaturas.

“Mientras todo el mundo se prosterna ante el dinero, el poder, la ciencia, el monje desprecia los bienes de este mundo y se entrega en pobreza, humildad y fe al Señor de todo. Mientras todo el mundo se hace esclavo de la máquina y se dedica a un culto frenético del trabajo por el trabajo, el monje, que vive del trabajo de sus manos, da testimonio de que la actividad más alta y más provechosa del monje es el ‘trabajo’ espiritual de la contemplación.

Mientras todo el mundo, esclavo de sus propias necesidades y deseos materiales, enloquece de ansiedad, el monje, libre de la angustia vive en la paz del ‘sábado’ del amor divino”.

Ejes de la vida del Monje

La oración.
La lectura (Lectio divina, estudio)
El trabajo.

Etapas Formativas

El aspirantado
Se realiza visitando por un año la comunidad. También puede realizarse mientras se estudia en el Colegio – Seminario. Tiempo para conocer qué hacemos y cómo vivimos, así como para conocerte a ti.

El postulantado
Es la introducción a la vida en el monasterio. Comprende un período aproximado de 10 meses, viviendo con nuestra comunidad. Se comienza a compartir nuestro trabajo y nuestra oración.

El noviciado
Dura un año exacto. Se viste el hábito benedictino. Es un tiempo especial dedicado a la formación monástica, que te permite conocer mejor nuestro carisma.

Junior
Al terminar el noviciado se profesan los votos temporales por tres años, tiempo para madurar hacia una consagración definitiva, durante el cual pueden iniciarse estudios de Filosofía y Teología. Culmina con los votos solemnes que te hará monje para siempre.